Hay veces en que las personas te decepcionan, y lo único que puedes pensar es que no te imaginabas que pudieran llegar a hacerlo.
Es curioso como un acto de una persona puede hacer que llegues a sentirte mal, e incluso que pierdas la confianza aunque solo sea en determinados aspectos en aquel que te decepcionó.
Quizás es que creemos lo que nos dicen las palabras, y obviamos muchas veces lo que nos dicen los gestos; quizás es que damos por sentado que los demás nos darán lo que de ellos esperamos al igual que hacemos nosotros. Quizás es que confiamos y olvidamos lo que haya podido ocurrir en el pasado.
Estoy convencida de que la decepción puede llegar a ser una de las emociones más repetidas y vividas por el ser humano, porque nos ilusionamos, confiamos en que el otro cumplirá ese mínimo de "exigencia", y nos ilusionamos; olvidando que la realidad es que en esencia somos imperfección.
Habrá que ser más realista, valorar al otro en su justa dimensión y desde luego no crearnos falsas expectativas, ser objetivos por muy dificil que sea esto.
Personalmente, creo que seguiré llevandome decepciones, pese a que las alegrías me harán seguir confiando e ilusionandome una y otra vez.
2 comentarios:
Eche o que hai.
Nunca te quedes en lo que te dicen, mira siempre más allá, lee entre líneas, y te llevarás menos palos.
Saludos.
super cuerto..muy bien redactado!
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